¿Es este un buen o mal momento para emprender?

En el blog de hoy quiero hablar sobre este tema del que me han venido preguntando en los últimos 4 meses en mis consultorías, mentorías, redes sociales y en diferentes reuniones virtuales: ¿Es este un buen o mal momento para emprender?, ¿Es este un mal momento para llevar a cabo la idea de mis sueños? ¿Es este un mal momento para empezar mi proyecto de vida?. Con un aluvión de pesimismo en los medios, combinado con todo tipo de información extraña que circula por las redes sociales, podrías ser perdonado por sentir que es un momento terrible para ser emprendedor y por eso puedes pensar que lo mejor es actualizar tu CV y postularte a ciertos empleos.

Ahora bien, Si eres emprendedor, es probable que recuerdes el momento en el que decidiste dejarlo todo y montar tu propio proyecto. Quizá fue un momento puntual, o una actitud vital, o un runrún que poco a poco te fue conquistando…, y ahora que puede que te estés reinventando -la palabra más mencionada en los últimos meses-, ya no lo tengas tan presente. Si estás leyendo esto, también es probable que no seas emprendedor pero este mundo cada vez te esté creando más curiosidad. Si ese es tu caso, seguramente te estés haciendo unas preguntas: ¿qué será lo que me puede hacer emprender? ¿Debo Tener la idea del siglo? ¿Quedarme quieto? ¿Esperar a que los astros se alineen, pase mercurio o Neptuno retrógrado, me llegue una señal divina, o el mundo sea como antes del COVID-19? ¿Es este un buen o mal momento para emprender?

Si estás pensando en emprender o eres emprendedor y quieres reinvención, seguro te reconocerás en alguno de los siguientes momentos:

1. Tienes una idea

Si piensas hacerlo. Es probable (sólo probable) que, si aún no te has lanzado, sea porque no has dado con la clave, con esa idea, con esa especie de tilín mental que te haga descubrir en qué va a consistir tu negocio. Si estás esperando a que te llegue la idea del millón de dólares…, te podrías quedar toda la vida esperado. Y es que tener una idea tampoco tiene por qué corresponderse con la idílica imagen del emprendedor sentado en el sofá que, de repente, ve la luz y grita “¡eureka!”. “¡uranazo!” no, la idea no tiene por qué ser eso: puede ser el momento en que, tras muchas deliberaciones, acabes vislumbrando de qué manera esa idea puede ser ejecutada.

Si ya estas emprendiendo. Si ya eres emprendedor, seguramente hayas llegado a una conclusión: la idea del millón de dólares nunca va a llegar. De hecho, las ideas no valen nada, lo único que importa es la ejecución.

Y bien, ¿cuál de los dos tiene razón? Pues en realidad… los dos y ninguna a la vez. Porque sí, es evidente que nadie se hace rico simplemente con una idea, sino ejecutando esa idea de manera que pase de ser un esquema en la cabeza a una empresa viable y sostenible, pero ojo siempre lo he dicho = con propósito, pueden ir al blog que escribí en marzo sobre este tema.

2. Estás motivado

Emprender hoy en día, es más fácil y está mejor visto que nunca, y no te faltarán los recursos emocionales para hacerlo y en realidad esto es tan bueno… como malo. Porque, como lo he dicho antes, emprender es algo duro: requiere paciencia, persistencia y mucha tolerancia a la frustración; por lo que, la motivación no puede ser tu único aliado en esto. Y es que es medianamente probable que, en un momento dado, las cosas puedan ir por un camino diferente al que pensabas, con lo que el entusiasmo inicial puede desvanecerse en cuestión de segundos. Sin embargo, también puedes dar la vuelta y allí el hecho de que tú estés motivado será vital para que no abandones tu emprendimiento.

Así que la motivación es básica a la hora de emprender, intenta que se mantenga y que no sea el único elemento de tu ecuación.

3. Ves una oportunidad de negocio

Esta es una muy buena situación y aquí puedes estar emprendiendo, estar sin trabajo, trabajar por prestación de servicios… lo importante es que, durante un tiempo, empiezas a darte cuenta que quizá hay una oportunidad de negocio que se está presentando ante tus ojos.

El espectro puede ser muy amplio: un vacío en el mercado, una necesidad sin cubrir, una cosa que no existe, una cosa que existe pero que podría funcionar mejor… sea lo que fuere, lo cierto es que, con el tiempo, empiezas a estar cada vez más convencido. Y, en un momento dado, cuando ya tienes todo medio atado, decides lanzarte.

Como decimos, seguramente esta sea la mejor de las situaciones para emprender, ya que ataca al núcleo y la esencia del adn empresarial: el descubrimiento de un hueco por cubrir. Eso sí: antes de lanzarte, mira 3 cosas: problema, solución y cuál sería tu ventaja competitiva. Les aconsejo leer este artículo sobre el modelo canvas:

4. Encuentras un equipo

Cuando trabajas en una empresa, o estás en proyectos dependiendo del sector al que te dediques, es probable que te des cuenta que te estás rodeando de varias personas con perfiles muy distintos: el que sabe de tecnología, el que sabe de negocios, el de estratega, el que vende mejor que nadie… y lo mejor de todo es que todos funcionan juntos y se complementan perfectamente.

Así que este es un buen momento. Puede que no tengas una idea clara pero tienes en tus manos el mejor capital posible: el talento humano; esto es lo más importante en una empresa y también es lo más difícil de conseguir, así que aprovecha!!!. Un tip que te doy acá es que un fondo de inversión siempre a la hora de invertir en una empresa, revisa el equipo de trabajo que lo conforma.

5. Lo necesitas

Puedes estar pasando por muchas etapas y en ellas la necesidad es un factor bastante frecuente a la hora de emprender. Aquí, es importante que entiendas que así como la oportunidad de negocio nos parece el mejor contexto para emprender, la necesidad nos parece, de lejos, el peor.

Porque emprender requiere de mucha insistencia, persistencia y, dependiendo del sector en el que emprendas, puede ser caro, puede ser lento, las posibilidades de un gran aprendizaje pueden ser altas… y, sobre todo, emprender necesita de una fortaleza mental y una tranquilidad económica que, en caso de que no la tengas, puede complicarte bastante la existencia. Si tienes una gran idea, producto y un capital de trabajo de unos 3 meses mínimo te aconsejo que te lances; sino, busca la forma de generar unos ingresos que puedan dar el soporte de ese comienzo.

Ya conocemos 5 razones por la cuales estás pensando en emprender o en reinventarte, ahora sí vamos a la respuesta de ¿es este un buen o mal momento para emprender?

Mi respuesta es sí por las siguientes razones:

1. Hay dinero en la economía: La mayoría de los países desarrollados han estado inyectando dinero en el sistema a una velocidad récord. Por ejemplo, el gobierno del reino unido ha otorgado miles de millones en forma de préstamos de devolución de fondos a pequeñas empresas que ahora deben gastarlo en cosas que mejoren sus negocios (no se permiten automóviles ni casas). Las corporaciones más grandes (con presupuestos igual de enormes) nunca han estado más abiertas a las ideas sobre cómo pueden alcanzar sus objetivos. Agrega a esto otras subvenciones y descuentos, y en realidad hay una buena cantidad de dinero en la economía.

2. Hay problemas reales que deben resolverse: hay problemas masivos que deben resolverse en todas partes, y los problemas crean oportunidades para los empresarios. Casi todas las empresas del mundo tienen que cambiar la forma en que operan, los gobiernos deben reparar los sistemas dañados, las corporaciones deben hacer cambios fundamentales en sus cadenas de suministro, las empresas necesitan un marketing efectivo, transformarse al digital, los empleados necesitan capacitación y la lista sigue y sigue. A nivel del consumidor, las personas necesitan recuperar su estado físico, cuidarse su piel, pelo, deberán comprar ropa nueva y existe el deseo de salir de la casa y hacer cosas (cuando sea el momento adecuado). Sobre todo, están los grandes problemas humanitarios, sociales y ambientales que deben resolverse. Necesitamos mejores soluciones de embalaje, millones de personas pasan hambre, las ciudades deben ser más sostenibles y el sistema legal debe ser más justo. Simplemente no hay fin a los problemas que necesitamos resolver urgentemente. De nuevo aquí voy a: problema, solución, ventaja competitiva.

3. Tengo la experiencia y los conocimientos para resolver un problema valioso: El haber trabajado con varios emprendedores y empresarios me ha llevado a descubrir que la mayoría de las personas se encuentran en una montaña de valor sin explotar. Sus redes, ideas, historias, métodos, contactos y experiencias forman una gran plataforma desde la cual se puede innovar. El problema con pararse en una montaña es que no se puede ver cuándo estás cerca de ella. La mayoría de las personas pasan por alto su propia montaña de valor porque se están centrando en lo que alguien más está haciendo. Hacer una inmersión profunda en su propia historia, sus pasiones, sus experiencias e historias a menudo producirá mucho más que tomar un curso sobre un enfoque táctico que funcione para alguien más.

Esto debería hacerte sentir que éste es ciertamente un buen momento para ser emprendedor si estás dispuesto a encontrar un mercado, identificar un problema y ser creativo para resolverlo.

4. Estoy en capacidad de acceder a personas con talento para trabajar: Las empresas son como un equipo de fútbol. Si no podemos reunir un grupo decente de personas a nuestro alrededor, no hay mucho negocio de qué hablar. Este es el momento más emocionante para reclutar a un cofundador o empleado clave en tu negocio. Más que nunca, hay grandes personas disponibles para trabajar. No solo eso, las personas también suelen estar felices de trabajar a tiempo parcial, utilizando su propio equipo. En tiempos de interrupción, es una gran oportunidad para acceder al equipo de tus sueños que sería inalcanzable.

5. Podemos acceder a mercados suficientemente grandes o soñados: Nunca antes ha habido más acceso a los grandes mercados. Gracias a la tecnología y los medios digitales, casi todas las empresas pueden comunicarse con miles de compradores potenciales por semana. Las empresas que pueden dejar de pensar en su ciudad local y comenzar a abordar su zona horaria pueden aumentar su mercado potencial en un orden de magnitud. Todos han tenido un impulso de tres meses para comprar todo en línea, y ha cambiado la forma en que esperamos interactuar con una empresa. Muchas empresas que creían que sus productos y servicios no podían ofrecerse de forma remota pueden estar seguros que, con algunos cambios inteligentes, ahora pueden hacerlo, se los digo por experiencia.

Así que, hoy les quiero decir que los tiempos en los que parece más difícil la actividad para un emprendedor es cuando más necesario y positivo es; estoy segura que es un buen momento para emprender, además los medios hoy indican que la posibilidad de encontrar otro empleo es la más baja en mucho tiempo. Por muchos motivos, forzados quizás, cuando hay crisis hay una elasticidad cruzada con la creación de emprendimientos. Es malo pero es buen momento. Malo porque es un emprendimiento forzado, muchos han perdido sus trabajos y no está bueno tener que buscar otra forma de llevar el pan a sus casas. Pero es un buen momento por las diferentes oportunidades y apoyo del estado, incubadoras y diferentes entidades; además del apoyo en comunidad.

Los modelos de negocio están cambiando muy rápidamente y es muy difícil ganar dinero de la misma forma que hace 3-5 años. Van a ser muy pocos los nichos que lo logren y por eso este es un buen momento para lanzarse, dar ese cambio y emprender. Con el emprendimiento pasa como con las crispetas o popcorn: cuando haces “pop” (empiezas) ya no hay “stop” (ya no te detienes).

Es un “vicio” porque te das cuenta de las posibilidades que existen a tu alcance, posibilidades que antes desconocías o que las conocías pero nunca te habías atrevido a perseguirlas. Ahora ves que existen y que son factibles.

“No tienes que ser grande para empezar, pero tienes que empezar para ser grande”.