Hoy en día, cuando las compañías y empleadores evaluamos a candidatos para un cargo, estamos buscando lo mejor de habilidades duras y blandas de los candidatos; es decir, alguien que no sólo sea muy eficiente en una función específica, sino que también cuenta con la personalidad adecuada para el cargo, alineándose así con los valores que tengamos como compañía y buscando generarse una relación a largo plazo.
Las habilidades blandas son habilidades asociadas con la personalidad y naturaleza del individuo tales como: capacidad de liderazgo, creatividad, proactividad, relaciones interpersonales y actitud positiva; y estudios sugieren que cada día, más empleadores están considerando estos factores en su proceso de selección.
Un estudio realizado por CareerBuilder.com, encontró que de los 2,138 profesionales de recursos humanos encuestados, el 77% considera que las habilidades blandas en un candidato son tan importantes como las habilidades duras, habilidades específicas para el desempeño de las funciones diarias del cargo.
A pesar de que estas habilidades no son notorias a simple vista y muchas veces son difíciles de medir, hay maneras en las que podemos disminuir esta brecha. Una de ellas es identificar aquellas habilidades blandas más importantes para el cargo que buscamos y reconocer el peso que tienen estas habilidades en el cargo.
Por ejemplo, si estamos buscando llenar un puesto de asistente administrativa, el postulante debe tener por lo menos conocimientos básicos de Excel, contabilidad (habilidades duras) —lo cual se puede verificar según la educación que posee el postulante o certificaciones de la industria— pero además, sería muy útil conocer si el postulante tiene un alto nivel de autocontrol, aprendizaje continuo y orden (habilidades blandas).
Una solución que se ha encontrado en la industria, es crear perfiles según el puesto, lo que permitirá tener claro todas las habilidades que deseamos tener de cada uno de nuestros candidatos, que junto a evaluaciones realizadas previas a la contratación —pruebas psicométricas, tests de personalidad, test por competencias (TPC)— pueden ayudar al personal de Recursos Humanos a identificar si el postulante tiene las características de personalidad necesarias para desempeñarse de manera óptima en su cargo.
Existen herramientas que, basándose en perfiles según el cargo y competencias, permiten automatizar el proceso de selección, tomando en cuenta cada una de las habilidades seleccionadas para el cargo y generando un ranking de seleccionados en base a ellas.
Estas herramientas permiten tener contrataciones acertadas basadas en el cargo. Hoy en día existen muchas herramientas para ello, por lo que recomiendo las usemos y así busquemos el mejor talento para cada cargo. Al hacer esto, evitaremos tener que hacer cambios en el corto, mediano y largo plazo –si en la empresa se procrastina este tipo de decisiones-, por no lograr esa alineación con los valores de la empresa y por ende generar un costo muy alto para la empresa en tiempo y dinero.
Es muy importante tener en cuenta que estás habilidad blandas, se relacionan más con aspectos sociales de la persona; por ejemplo, su capacidad de comunicación, que es lo que establece una diferencia con los demás individuos y agrega valor a su perfil profesional porque influye en el equipo de trabajo y en la adaptación a los cambios en una economía que es cada vez más colaborativa y dinámica.
Lo anterior no quiere decir que las habilidades duras no sean Importantes, lo son; y éstas, se relacionan con la educación formal y con los conocimientos que se adquieren en la educación técnica, profesional o universitaria, lo cual garantizará que se ejecuten las tareas correspondientes al cargo; sin embargo, ello no garantiza que la persona será exitosa en el mundo laboral. Por el contrario, son las habilidades socio-emocionales, las que más influencia tienen en ese éxito.
Por lo anterior, he reunido las habilidades blandas que considero tienen mayor relevancia hoy en día:
- Creatividad. Es decir, aquella capacidad para generar propuestas originales para obtener nuevas ideas o conceptos.
- Capacidad para trabajar en equipo. Habilidad que busca aprovechar las sinergias que nacen del trabajo mancomunado de un conjunto de personas con fortalezas y capacidades diferentes, en donde el resultado final es mayor que el aporte individual.
- Comunicación. Poder para transmitir e intercambiar información entre dos o más personas. En una economía de colaboración en donde priman los liderazgos horizontales, contar con esta habilidad es clave para alcanzar el éxito.
- Resolución de problemas. Consiste en la búsqueda de soluciones que den respuestas a situaciones que lo requieren, para así poder avanzar y alcanzar los objetos planteados.
- Resiliencia. Capacidad para sobreponerse al fracaso. Es una forma que permite aprender o sacar lecciones de aquellas situaciones difíciles que puede enfrentar un individuo.
- Capacidad de Escuchar y Empatía. Saber escuchar es clave para lograr una comunicación eficaz. Consiste en enfocar la atención y demás sentidos en aquello que se está recibiendo. Empatía, en tanto, es una habilidad que consiste en ponerse en el lugar de la otra persona, es decir, saber lo que ella siente o puede estar pensando en un momento determinado.
- Adaptación a los cambios. En un mundo de transformaciones, es crucial adaptarse rápidamente a los cambios para así sobrevivir a ellos. En este sentido, la flexibilidad y capacidad para interpretar o leer el entorno es de gran ayuda para mantenerse vigente y avanzar.
- Proactividad. En términos sencillos, implica contar con iniciativa propia, con un motor que contribuya a ponerse en movimiento, empujar los cambios y alcanzar las metas planteadas. Lo contrario a ello es ser reactivo, es decir, esperar que las cosas sucedan por sí solas o como resultado del azar.
- Orientación al servicio. Esto implica entender las necesidades de los clientes o usuarios que compran nuestros productos o servicios. Preocuparse de conocer su opinión sobre nuestra oferta comercial y recibir de buena manera sus críticas o comentarios, con una marcada visión de mejora continua en el tiempo.
- Asertividad. Capacidad de un individuo de dar a conocer lo que piensa o siente en un momento determinado, en los términos y formas adecuadas. También puede entenderse como la habilidad para comunicar y defender los derechos e ideas propias.
- Autodominio y capacidad de articulación. El primero consiste en la capacidad de controlar los impulsos y reacciones frente a las diferentes situaciones que se viven diariamente. El segundo concepto se vincula con el campo del coaching y la meditación, y apunta a lograr foco en el presente, armonía y claridad mental, entre otros aspectos positivos.
- Perseverancia. Corresponde a la constancia que un individuo muestra en cualquier ámbito de su vida, ya sea alcanzando las metas que se ha fijado o superando los obstáculos surgidos en el camino.
Hoy las habilidades blandas no son solo importantes, son necesarias y deben ser una exigencia para todos los procesos de reclutamiento y selección en las empresas; toda vez que marcarán el éxito de los equipos de trabajo alineados, empáticos y enfocados en metas comunes.