Un trabajo/empleo es a lo que te presentas cada día para que te paguen, disfrutes o no con él. 

Una vocación es algo que haces porque te encanta, es algo que haces por el puro placer de hacerlo así fuera gratis y esa puede ser la razón por la que estás en la tierra. 

Cómo lo dice mi libro de mujeres de luz: “un empleo te obliga a encajar en un molde. Una vocación se expande contigo”.

Tú vocación no tiene porqué ser tu trabajo; puede ser cualquier cosa con la que te sientas conectado: ser una buena madre, padre hij@, activist@, coach, etc. 

Debemos sacar ese anhelo de nuestra alma, de ser lo que hemos querido y estamos llamados a ser sin miedo, sin mirar a los demás con desconfianza porque no se cumpla con los objetivos que ellos tienen. 

Si todas las noches estás agotad@, pero aún así sintiendo que hay algo que no se ha expresado en el trabajo: cuestiónate y busca tu vocación; porque eso es lo único que nunca te podrán quitar.  

Si das ese salto, empiezas a reconocer tus dones y decidir no encajar en la caja de la normalidad, así encuentras un trabajo que es ideal para ti y para el que eres ideal. Y así encuentras aptitudes que ni siquiera sabías que tenías.

Cuando de verdad abrazamos nuestros dones y los apreciamos, el mundo es consciente de ellos  y los aprecia también y por eso recibimos retribución y apoyo, porque hacemos aquello que nos resulta natural hacer, es nuestro don. 

Hoy te quiero dejar estas preguntas: 

¿Hoy tienes una vocación o un trabajo? 

¿Hay algo quieras comunicar al mundo? 

Comentarios

  1. Hace 5 meses decidí dejar una vida que llevé por 6 años. No me apasionada, no sentía una vocación. Fue difícil enfrentar las críticas de mi familia y la sociedad que me rodeaba. Ahora puedo decir que soy mucho más feliz de lo que era. No es fácil. Sigo en la búsqueda, pero es un proceso que estoy amando hasta los átomos.

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