Un trabajo/empleo es a lo que te presentas cada día para que te paguen, disfrutes o no con él.
Una vocación es algo que haces porque te encanta, es algo que haces por el puro placer de hacerlo así fuera gratis y esa puede ser la razón por la que estás en la tierra.
Cómo lo dice mi libro de mujeres de luz: “un empleo te obliga a encajar en un molde. Una vocación se expande contigo”.
Tú vocación no tiene porqué ser tu trabajo; puede ser cualquier cosa con la que te sientas conectado: ser una buena madre, padre hij@, activist@, coach, etc.
Debemos sacar ese anhelo de nuestra alma, de ser lo que hemos querido y estamos llamados a ser sin miedo, sin mirar a los demás con desconfianza porque no se cumpla con los objetivos que ellos tienen.
Si todas las noches estás agotad@, pero aún así sintiendo que hay algo que no se ha expresado en el trabajo: cuestiónate y busca tu vocación; porque eso es lo único que nunca te podrán quitar.
Si das ese salto, empiezas a reconocer tus dones y decidir no encajar en la caja de la normalidad, así encuentras un trabajo que es ideal para ti y para el que eres ideal. Y así encuentras aptitudes que ni siquiera sabías que tenías.
Cuando de verdad abrazamos nuestros dones y los apreciamos, el mundo es consciente de ellos y los aprecia también y por eso recibimos retribución y apoyo, porque hacemos aquello que nos resulta natural hacer, es nuestro don.
Hoy te quiero dejar estas preguntas:
¿Hoy tienes una vocación o un trabajo?
¿Hay algo quieras comunicar al mundo?