La preocupación por la salud  propia, de nuestra familia, porque sobrevivan nuestras empresas y el impacto social que el COVID-19 está generando en nosotros; nos lleva a una gran incertidumbre, estrés, e indecisión. Ante estos bloqueos solemos acudir a nuestros terapeutas, coaches, mentores, consultores o muchas veces nos quedamos en shock sin saber qué poder hacer. Por esta razón, decidí dedicar este blog a hacer una lista de sugerencias de cómo podemos reaccionar ante el coronavirus en nuestra vida y desde las empresas. Espero les sea de mucha utilidad:  

1. MANTEN LA TRANQUILIDAD: Según los médicos: El estrés aumenta la presión sanguínea, lo que provoca respiraciones más cortas que envían señales de pánico al cuerpo. Es un círculo vicioso que puede salirse rápidamente de control, haciéndonos pasar al modo supervivencia, dejando la corteza prefrontal fuera, lo que hace que tomar buenas decisiones sea prácticamente imposible. De la misma forma en la que los ejercicios cardiovasculares pueden mejorar tu capacidad para manejar el estrés psicológico, las empresas pueden fortalecer sus músculos de “calma” para mantener la concentración cuando haya un peligro amenazándolas. De la misma forma en la que la respiración consciente con el diafragma puede ser nuestro mejor aliado en las crisis, una respuesta pre-establecida puede ayudarnos a sobrevivir en el caos.

Date un momento para ser objetivo y poder dirigirte a tus compañeros con tranquilidad. Si eres el líder, esto es particularmente importante porque te permite liderar de forma no emocional, sino objetiva. Enfocarte en responsabilidades regulares y desarrollar una burbuja para los momentos de crisis puede ser bueno para que los grupos lleguen al punto en el que sus mecanismos de superación se conviertan en su segunda naturaleza. Y, ¿por qué importa esto? Porque  cuando las cosas se salen de control, la gente tiende a abandonar lo que está haciendo y enfocarse en el fuego. Pero en momentos de crisis, lo mejor es apegarse a lo que uno conoce. Seguir el protocolo permite que el “cerebro” colectivo de todos en el equipo se relaje con lo familiar, disminuyendo la presión sanguínea y reduciendo la tensión. Para mitigar aún más el impacto negativo del estrés puedes identificar cuáles son los factores que lo generan. También ayuda detectar cuándo el estrés empieza a acumularse y dar un paso atrás. 

2. FLUJO DE CAJA: Nuestra primera reacción, así como la de las empresas  ante una pausa como la actual debe ser velar por las previsiones de tesorería. Ver las opciones para mantener un flujo de caja suficiente y analizar el tipo de ayudas públicas son claves. Aquí debemos revisar cómo negociar arriendos, créditos, nominas, costos indirectos y demás, en donde lo ideal es que podamos contar con un dinero en caja que nos permita mantenernos y crear estrategias por lo menos por los próximos 3 meses.

3. RESPETARNOS MUTUAMENTE: Es muy importante respetarnos, respetar a nuestra familia, socios  y por supuesto a cada miembro del equipo en todo momento; estamos juntos y nuestros valores y misión no son momentáneos.

Cuando todos trabajamos por el mismo objetivo, hay una mentalidad de unión en lugar de tener una de individualismo rebelde. 

4. DEBEMOS PONER ATENCION A NUESTROS CLIENTES: Para saber qué actitud tomar,  lo mejor es hablar con nuestros clientes,  pensar, construir y decidir  con ellos. La recuperación pasa por los clientes. Los clientes que tenemos, fidelizarlos  y centrarnos en  crear nuevos. En esta parte recomiendo mucho utilizar nuestras redes sociales y generar muy buen contenido para esta comunidad. 

5. EN SITUACIONES DIFÍCILES, NO TE PREOCUPES POR LAS COSAS PEQUEÑAS: Aquí es muy importante concentrarte realmente en el problema,  no pierdas tiempo considerando las posibilidades remotas si tu empresa se está desplomando. Concéntrate en arreglar lo que tienes enfrente en lugar de darle espacio a las distracciones de posibilidades futuras.

6. PONERNOS EN LA POSICIÓN DEL OTRO: Siempre debemos tener empatía y ponernos en la posición del otro en todos los niveles:  personal, familiar, comunidad; así mismo, debemos pensar en nuestro cliente interno, en su salud, situación familiar,  en cómo reconvertir cada puesto de trabajo en función de su perfil y de la situación. Algunos teletrabajarán. Otros no podrán y se deberá adecuar toda la operativa a parámetros de seguridad. Las máquinas conectan a la gente y lo deben hacer con fiabilidad, pero lo que crea valor son las personas. En muchas empresas, el binomio tecnología – empresas funciona bien. En cambio, en otras se evidencia que la transformación digital ha sido débil o que hay personas que presentan resistencias funcionales a una estructura de teletrabajo. Tener una empresa preparada para la contingencia es fundamental. Ahora lo hemos comprobado y debemos adecuarnos a ello. 

7. SAQUEMOS ADELANTE NUESTRAS CAPACIDADES:  Así como en casa, hemos sacado capacidades para cocinar, organizar, hacer deporte, enseñar y demás; debemos  vernos más allá de lo que vendemos, de los productos o servicios que se asocian a nuestra marca. Pensar en términos de lo que sabemos hacer bien y ver si nuestras capacidades nos permiten concebir otras oportunidades. Romper inercias en nuestra reflexión. Es en momentos de gran dureza dónde se toman decisiones que nos ayudan a repensarnos. Es un momento de re-imaginar nuestras capacidades–oportunidades. Podemos intensificar nuestros mercados, crear proyectos adyacentes de lo que vendemos o podemos imaginar que nuestras capacidades dan para sostener otras ofertas u otros negocios. Mantener el foco en lo de siempre, puede ser una buena opción, si es posible. Pero también lo puede ser diversificar sobre las capacidades propias. Aquí siempre sugiero en abrirnos al panorama digital y crear opciones de manera horizontal además de vertical. 

8. SEAMOS ÁGILES: Las oportunidades llegan y debemos aprovecharlas en el momento; de ahí se suele decir que una muy buena parte de las oportunidades solamente lo son si respondemos a los retos con agilidad. Hemos visto como gente muy diversa ha tomado decisiones ágiles. Hubo quiénes organizaron eventos alternativos al Mobile y ahora hay mucha gente intentando sacar nuevos productos como  respiradores, protectores o fabricar tapabocas. Este tipo de agilidades son las que deben inspirarnos para ver cómo debemos reaccionar en las empresas para concretar nuevas oportunidades. Agilidad para sobrevivir. Las mejores agilidades son las movidas por propósitos transcendentes. A nivel personal hemos decidido fabricarle a nuestros clientes Antibacteriales, crear market places y buscar cómo darle protagonismo a los pequeños empresarios o nuevos emprendimientos con excelentes productos desde el canal  digital. 

9. APROVECHEMOS PARA APRENDER:  Este es el escenario ideal para aprender a entrenar bien, cocinar de manera saludable, hacer un curso, el MBA que siempre quisimos hacer, etc. Así mismo, es el momento para aprender de las formas alternativas de trabajo, explorar qué agilidades se pueden mantener y qué cosas que se hacían por inercia, se pueden reinventar para crear más valor.

10. INNOVACION: Cada pandemia, crísis u obstáculo en la vida,   ha conllevado innovaciones. El SARS en 2002 supuso la explosión del uso de Internet en China. Cada discontinuidad histórica profunda genera innovaciones relevantes. Hay que estar atento a cómo estas innovaciones que surgen pueden afectarnos a nosotros, nuestras familias,  a nuestros clientes y como pueden afectarnos como empresa. Hay que estar dispuestos siempre a explorar. Pensar en cliente y explorar  nuevas alternativas. Recordemos que después de la noche llega la mañana con una gran energía para crear. 

11. REFUERZA UNA CADENA DE MANDO FÁCIL DE DISTINGUIR: Debe haber una voz que pueda escucharse más fuerte que las demás en medio del ruido y que sea capaz de dar un mensaje en momentos de locura.  En momentos de crisis el orden no es democrático, y dice que se debe tener a un líder indiscutible, y si ese eres tú, debes hacerte cargo. Uno de los mayores errores es simplemente delegar a otros directivos y los problemas se agravan cuando los líderes no se levantan y dicen que están a cargo. Puede que este autoritarismo pueda no ser tan bien recibido en otros momentos, pero puede ayudar a estabilizar las cosas cuando un individuo, o una empresa, están siendo atacadas. Un equipo puede generar más caos con sus opiniones fuertes y apasionadas, pero debe haber una sola voz que sobresalga. Mantén a tu equipo enfocado en lo que necesita hacer y designa una jerarquía para hablar. Esta rutina preventiva puede ayudarte a asegurar que las tareas se ejecuten de manera rápida y eficiente.

12. DESARROLLA UN PROCEDIMIENTO ESTÁNDAR DE ÓRDENES: El miedo suele derivarse de la incertidumbre, pero los emprendedores estamos  acostumbrados a tener miedo y hacer las cosas de todos modos. Sin embargo, sí hay formas de mitigar lo desconocido, incluyendo hacer una decisión cultural para aprender de ella e incorporar cada crisis a un procedimiento de operaciones estándar que funcione todo el tiempo para la empresa. Cuando hacemos las cosas partiendo de un precedente, tenemos un contexto del que trabajar y si establecemos una rutina, los eventos futuros no parecen tan abrumadores”.

Generar un set de mejores prácticas para enfrentar la crisis y tener reuniones cuando lo peor haya pasado puede preparar a una empresa y darle estrategias de supervivencia para la incertidumbre. 

13. INTERACTUAR/NETWORKING: Ante esta pausa, debemos interactuar, pensar, contrastar con gente de otras empresas o sectores que nos puedan inspirar, nos puedan proporcionar corazonadas, intuiciones y algunas recomendaciones. Para pasar el Coronavirus hay que encerrarse en casa. Para superar el coronavirus en la empresa y en nuestras vidas hay que salir de la caja y explorar oportunidades con otros virtualmente y demás.  Es mejor no quejarnos sino inspirarnos. 

14. SER AUTÉNTICOS/GENERAR CONFIANZA: Este es un gran momento para mostrar quienes somos, establecer lazos entre las comunidades profesionales que estén marcadas por el compromiso y la generosidad. Compromiso de los profesionales en ayudar a salir de una situación enormemente crítica. Y generosidad por parte de las empresas de compartir los beneficios de la continuidad y el crecimiento de las empresas. Confianza en la recuperación, compromiso para concretar los esfuerzos y generosidad a la hora de gestionar los beneficios futuros. Muchas empresas pensarán que este año, el espacio de tiempo que va entre junio y octubre–noviembre debe aprovecharse al máximo. Se supone que será el espacio de tiempo de plena actividad antes de una posible segunda oleada del virus. Muchas empresas deberán pactar trabajar en agosto, todo o en parte. Se requerirán acuerdos para remar todo en el sentido de las oportunidades, pero para ello habrá que crear un clima de sensato equilibrio.

15.BUSQUEMOS LIDERAR: Para poder liderar algo, no debemos escondernos.  En nuestra vida cotidiana, debemos tomar acción, en nuestras familias también así que reconfiguremos nuestra visión. Ejemplaricemos las propuestas. Es importante: Pensar, pero decidir. Dudar, pero decidir. Líderes que transmitan confianza, que exigen porqué se autoexigen, que busquen una salida inclusiva a esta prueba global. Que piensen en perspectiva. Esta PRUEBA  profunda requiere una mirada a medio y largo plazo. Más que nunca, liderar es servir.

16. SOMOS COMUNIDAD: Así como muchos de nosotros nos hemos centrado en ayudar a otros, también es un buen momento para que todas aquellas empresas que puedan piensen en ayudar a la sociedad. Hay momentos en que la responsabilidad social es simplemente un imperativo. Aquellas empresas que no piensan en la sociedad en momentos como el actual son empresas con propósitos menores.

Vivimos un momento excepcional. Tenemos una mirada familiar, personal, comunitaria fijada en la salud y en los terribles relatos de pérdidas de gente que muere en soledad. Y debemos también tener una mirada en las empresas y en la reconstrucción de esta crisis severísima. Hay que hacer las dos cosas a la vez. Dar prioridad a la salud y dar importancia a recuperar las organizaciones que nos permiten vivir con dignidad.

Por finalizar, quiero decirles que debemos generar una rutina en tiempos de crísis basada en un plan de acción sólido, de donde pueden salir múltiples soluciones y resultados.

La estructura es necesaria cuando el mundo se desmorona, eso sin duda. Nos ayuda mantener los pies puestos sobre la tierra y a sentirnos en control, sin embargo, cada crisis es diferente. Lo mejor que podemos hacer es prepararnos para tener un protocolo que nos permita responder a las crisis que la vida nos traiga.

Espero que estas 16 sugerencias les sirvan y los invito a comentar y compartir las que ustedes crean sean útiles para todos. 

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